Aprender griego moderno

Si está interesado en aprender griego moderno o desea conocer algo más acerca de este idioma, aquí encontrará algunas orientaciones.

Si ya tiene conocimientos de griego moderno y cree que podría inscribirse en un curso superior a Griego I, puede realizar una prueba de acceso, dentro de los plazos establecidos y conforme a los requisitos exigidos por el Instituto de idiomas.

¿Qué es el griego moderno? Más abajo hallará aclaraciones sobre el concepto de griego moderno y podrá asomarse a la historia de esta lengua y su civilización. También puede conocer algunos falsos mitos sobre este idioma y su aprendizaje.

 

¿Qué es el griego moderno?

Cuando hablamos de griego moderno nos referimos al idioma que se habla ho en día en Grecia y Chipre. Es, pues, un idioma vivo y actual, que puedes leer en cualquier periódico o cartel de esos países, o bien oír en sus emisoras de radio o televisión; con el que se expresan sus habitantes en el mercado, la calle o el café.

Normalmente se le llama “griego moderno” porque es habitual que se confunda con el antiguo, ya que todo el mundo da por supuesto que se trata de una lengua muerta. En realidad, el griego es una lengua que nunca desapareció del todo; a diferencia del latín, que se extinguió en favor de sus lenguas-hijas (francés, portugués, italiano, español, etc.), el griego nunca sufrió ese proceso ni dejó de hablarse. Sin embargo, el prestigio de la lengua de la era de Pericles, el llamado “griego clásico”, ha tenido tanta influencia que nos ha hecho olvidar la posterior evolución de ese idioma hasta nuestros días.

La lengua y la cultura griegas

El griego moderno es el idioma oficial de dos países de la Unión Europea: Grecia y Chipre, con unos 13 millones de habitantes en total. Pero también es la lengua de muchos griegos emigrados (unos cuatro millones en todo el mundo), sobre todo a Estados Unidos y Australia, que la siguen conservando después de varias generaciones. Son los llamados griegos de la diáspora.

A pesar de ocupar un espacio físico pequeño en realidad, y de no contar con demasiados hablantes en relación con otros idiomas, una peculiaridad del griego es su vigor como vehículo de cultura, tanto por el empleo de raíces y vocablos de origen griego para todas las ciencias, como por la enorme producción intelectual y literaria que existió en este idioma en la Antigüedad, de las cuales es heredera la cultura occidental, y por su propia creación en los siglos posteriores.

Sin ir más lejos, desde que Grecia se constituyera como estado independiente tras la Revolución de 1821, la literatura en esa lengua ha obtenido dos premios Nóbel, en reconocimiento a la obra de los poetas Elitis y Seferis. Muchos otros creadores e investigadores de origen griego han realizado valiosas aportaciones, como Kavafis o Kazantzakis en el ámbito de la literatura, u otros menos conocidos, como el doctor Papanicolau, autor del test ginecológico para la detección precoz del cáncer; el cineasta Elia Kazan, o el intelectual Rigas Fereos, primero en elaborar una carta de derechos humanos anterior a la de la Revolución Francesa.

Tenemos testimonios en lengua griega al menos desde el siglo XVI a. de C., hallados en tablillas micénicas, y desde entonces nunca ha dejado de hablarse. De ese modo, hoy en día se emplean palabras que ya usaban Homero o Sófocles, muchas de ellas con el mismo significado. Es, pues, una de las culturas más influyentes en la formación de Occidente tal y como lo entendemos hoy, y por ello aprender griego moderno permite adentrarse en las raíces de nuestra cultura de un modo ameno y rentable, pues se puede utilizar.

No es cierta la difundida creencia de que se trata de una lengua muerta. Lo que está “muerto”, es decir, no productivo, es el griego del periodo clásico o cualquier periodo anterior a nuestros días, pero como cualquier otro idioma, ha seguido evolucionando hasta hoy. Sin embargo, nunca se ha fragmentado ni dado lugar a otros idiomas: el griego sigue siendo una única lengua, aunque con algunas variedades dialectales. Ha mantenido su carácter flexivo, pero hace tiempo que dejó de ser un idioma con una estructura “antigua”. En su estado actual es mucho más parecida al griego de la koiné que al del siglo de Pericles, y heredera directa de la rica cultura popular que se desarrolla durante todo el medievo. Resulta sorprendente la similitud de nociones y expresiones que presenta con el español, por lo que se convierte en un idioma atractivo y más cercano a nosotros de lo que pensamos.

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